Las personas muchas veces se acercan a Servwealth y quieren conocer más acerca de  los seguros debido a que en nuestra cultura latina no se educa sobre los seguros de vida y sus beneficios. Como es de esperarse, las preguntas más importantes y las que más se repiten son ¿Para qué tener un seguro de vida y si es verdad que las compañías pagan lo que prometen? Estas preguntas son muy importantes y, para sorpresa de muchos, la respuesta la respondemos con dos realidades que vivimos entre el 2021 y el 2022 con dos clientes de 50 y 56 años respectivamente, ambos casados y con hijos. El primero: Carlos; de 56 años. El recibió un diagnóstico de COVID positivo y desafortunadamente se agravó y tuvo que ser internado en el hospital. Dada la gravedad de su enfermedad tuvieron que intubarlo, pero antes de intubarlo él estaba angustiado porque no sabía si iba a salir de la situación tan difícil y acudió a su esposa para que revisara las pólizas de seguro, de las cuales, desafortunadamente, la póliza de vida la habían dejado de pagar hacía 4 meses. Ellos trataron por todos los medios de volver a restablecer la póliza, pero no pudieron porque ya habían pasado el periodo de gracia. Carlos, desafortunadamente falleció y su póliza de vida que era de $300,000 dólares, en la cual su esposa e hija eran las beneficiarias y la cual estaba destinada para pagar su vivienda y sus gastos funerales no pudo ser pagada porque obviamente no estaba al día y su esposa quedó en una situación financiera bastante complicada. Ella tuvo que recurrir penosamente a sus familiares en medio del dolor por la perdida de su esposo y de su estabilidad financiera. El segundo caso que nos impactó mucho fue el de Pedro, el cual también tenía su esposa y dos hijas. El también enfermó de COVID y también fue internado en el hospital. La gran diferencia es que él tenía sus finanzas organizadas y dos pólizas de vida activas, lo mismo que su 401K y algunos ahorros que él había hecho a lo largo de algunos años. Desafortunadamente, Pedro con 52 años falleció dejando a su esposa que tendría entre 38 años y dos niñas de 6 y 9 años. La gran diferencia entre los dos casos es que el primero dejó su familia en un estado de vulnerabilidad financiero bastante crítico y el segundo fue todo lo contrario. Pedro les dejó sus seguros de vida por valor de $450.000, su 401K por $63.000, y sus ahorros lo cual le permitió a su esposa pagar la totalidad de la deuda de su casa y de tener la educación de las niñas garantizadas. El dinero no llena el vacío de un esposo y ni cubre el amor de un padre, pero un buen seguro de vida garantiza la paz, estabilidad, y tranquilidad financiera de las personas que mas amamos. Martin, fue el agente de Servwealth encargado de entregar los cheques de los seguros de vida a la esposa de Pedro y fue de muy gratificante para el poder ser partícipe de representar alivio y esperanza en momentos tan dolorosos para la familia. Esa es la diferencia entre el escenario de tener un seguro de vida y no tener uno.
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